España debutó en el Mundial de la Carnicería con dos premios clave: sostenibilidad y mejor elaboración de cerdo.


La Selección Española de Carniceros (SEC) ha dejado huella en su primera participación en el World Butchers’ Challenge (WBC), celebrado recientemente en París. Pese a no subir al podio, el equipo español ha sido galardonado con dos distinciones de gran relevancia: el premio a la carnicería más sostenible del mundo y el reconocimiento al mejor elaborado de cerdo, gracias a una original propuesta de pinchitos multicolor elaborados con magro de jamón, pimientos y espinacas.

El desarrollo del certamen

La competición, considerada la más exigente del mundo en el ámbito cárnico, reunió a equipos de 15 países que, durante tres horas y media, debieron deshuesar y despiezar distintas carnes —vacuno, cerdo, cordero y pollo— y presentar elaboraciones artesanas en un mostrador final. Más allá de la técnica, el jurado valoró aspectos como la limpieza, la seguridad, la creatividad y el compromiso con el desperdicio cero.

El equipo español, impulsado por Cedecarne y patrocinado por ElPozo Alimentación y Carpisa Foods, debutaba en este formato frente a selecciones con más experiencia. Aun así, su esfuerzo fue reconocido con dos premios que refuerzan la excelencia del oficio en nuestro país. El podio estuvo dominado por Francia, Alemania y Australia.

La sostenibilidad española brilla una vez más 

Uno de los grandes hitos del equipo ha sido el reconocimiento internacional a la sostenibilidad, una apuesta firme de la carnicería española, que desde hace años trabaja bajo criterios de proximidad, aprovechamiento integral del producto y uso de materiales reciclables y compostables.

El evento no solo pone a prueba las habilidades técnicas, sino que también se presenta como una plataforma clave para dignificar el oficio. Así lo expresó Juan José Fernández, maestro carnicero y jurado español en la competición: “El WBC es fundamental para dar visibilidad a nuestra profesión. En España, el relevo generacional es incierto y esta selección puede convertirse en referente para atraer a nuevos profesionales al sector”.

Con esta primera experiencia internacional, la carnicería española no solo demuestra su nivel técnico y creativo, sino que se posiciona como un modelo a seguir en sostenibilidad y respeto por el producto. Una victoria moral que trasciende medallas y apunta directamente al futuro del oficio.

Gastroactitud

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